Sembrando legados

Cuando el Sr. Richard Villalobos Alvarado habla de la vida, lo hace con auténtico entusiasmo. A sus 47 años, con una hermosa familia conformada y varios títulos universitarios a su haber, transmite la gran emoción que siente por todo lo que ha podido alcanzar a su mediana edad. Es de las personas que cosecha lo que siembra, pues su ejemplo y don de gente se unen para dejar en quién lo conoce un anhelo de perseverar y dar más de si mismo.

Este panameño, oriundo de la comunidad de Peñas Chatas de Ocú, ha aportado por más de 20 años al desarrollo limpio del país, liderando proyectos de protección ambiental; más recientemente, desde una las compañías inmobiliarias más prestigiosas de Panamá, Empresas Bern.

Su entereza y gran profesionalismo como Gerente de Gestión Ambiental son producto de años de estudio y dedicación al trabajo, fortalezas que heredó de sus padres y otros familiares que se distinguieron por su digna labor dentro y fuera del campo.  Su padre, forjador de la actividad agropecuaria y líder comunitario de su pueblo natal, culminó a los 35 años la escuela primaria en jornadas nocturnas, demostrándole que nunca es tarde para superarse; al igual que su madre, quien dedicó sus mejores años al cuidado familiar. Asimismo, su tío, Domingo Villalobos, se destacó por ser un reconocido dirigente universitario y alfabetizador, por lo cual un centro educativo público de la región lleva su nombre. “Pocas personas tienen el honor de estudiar en un lugar que lleva el nombre de un familiar (…),  las cámaras están lejos para ver esa escuela, es una de las mejores del área, sus estructuras son bonitas, limpias, y los maestros siguen siendo de los más comprometidos”, dijo.

La motivación que recibió de sus maestros y profesores también hizo la diferencia en su vida. Por eso recuerda con cariño muchas de sus enseñanzas y modelos: “Cuando nos graduamos de sexto grado, el maestro Franklin Zeballos, que es poeta, me enseñó a tocar la guitarra (…), nos hizo una décima con lo que conocía de cada uno antes de graduarnos y la mía se llamaba Richard el ñamero, porque desarrollábamos desde pequeños muchos proyectos agrícolas en ese tiempo y hasta exportábamos, además de otros productos del sector…”.

Y es que, desde los 9 años, alternó su educación con las actividades agropecuarias, lo que le sumó habilidades que le han permitido desarrollarse apropiadamente en el campo laboral y las relaciones interpersonales que implican. Explica que todo el esfuerzo realizado, trabajando para aportar a su familia, a su escuela y su comunidad con buenas actitudes y caminando largas distancias para movilizarse y alcanzar sus metas de superación, lo convirtió en un buen hombre, una persona con sensibilidad social. A esto, añadió su disciplina y sentido de la responsabilidad, cuando decidió iniciar su propia familia a los 18 años, desenvolviéndose entre actividades que van desde la docencia, liderazgo de equipos de trabajo en el campo público y privado, hasta la participación en  la ejecución de proyectos ambientales de alcance local e internacional.

El tratamiento de aguas residuales es su pasión, pero compartir experiencias y educar constantemente de manera formal e informal siente que es la misión que Dios le encomendó; no obstante, impulsa fielmente el reciclaje, el buen manejo ecológico y la siembra. Todo esto le permite compartir sus conocimientos con los demás, ya que quiere “sumar y no restar”.

La honradez, el amor al prójimo, la familia y el ambiente, la honestidad y la ética son parte de los atributos humanos que promueve día a día entre sus familiares, compañeros de trabajo, vecinos y conocidos, lo cual demuestra que no todo está perdido y el que quiere hacer la diferencia lo puede lograr, “pese a que no somos perfectos”. Incluso, cuando está en su oficina revisa con frecuencia un diagrama que le refresca estos y otros valores éticos y morales fundamentales.

Hay que generar oportunidades para que la gente conozca el verdadero sentido de las cosas, apreciarlas, y no regalar todo así porque sí (…).  Las cosas materiales no pueden estar por encima de los valores y la familia”, recalcó.

Definitivamente, Richard Villalobos Alvarado nació para dejar legados, y nos demuestra que los cambios que necesitamos para ser una mejor sociedad se pueden lograr predicando con buenas acciones.

 

Fotos: Cortesía del Sr. Richard Villalobos
News Reporter

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