Los 5 recuerdos imborrables que me deja la JMJ Panamá

Sin duda la Jornada Mundial de la Juventud 2019 dejó un mar de esperanza en el mundo; así como una serie de momentos indelebles en quienes participaron, ya sea como organizadores, voluntarios, peregrinos, o en mi caso, como parte del equipo de prensa del evento. Esta experiencia maravillosa me inspiró, cual recuento familiar post fiesta, a compartirles los 5 recuerdos imborrables que me dejó la JMJ Panamá.

Tengo muchos otros, pero hoy quiero motivarlos a recordar conmigo los episodios de uno de los eventos más importantes y especiales que hemos tenido como sociedad y como hermanos.

Visitantes singulares

Cuando ves a un grupo de franceses, integrado por un sacerdote, una familia con tres hijos, unos 21 jóvenes y una gallina, atravesar el Mar Atlántico, queda en uno la reflexión: “hay fe en el mundo”.

Al llegar ellos decían felices (y en buen plan): “están locos, los panameños están locos”, ante la euforia de alegría que trajo la JMJ 2019, gesto que rompió las barreras idiomáticas, culturales y sociales, dando paso al compartir la fe en Cristo y en nuestra Virgen Santa María La Antigua, la que los acompañó durante su largo viaje y permanencia en Panamá. No hay duda alguna que se vivió la alegría del evangelio.

Tolerancia total

Al ver cómo se rompen los paradigmas religiosos; y observas a judíos, musulmanes y evangélicos acoger a peregrinos y compartir la fe con alto nivel de respeto y comprensión nos deja el sentimiento de que hay temas que podemos compartir y que permiten integrarnos por el bien común.

Muestras de esperanza

También pude palpar que la esperanza no se pierde, al escuchar hablar a los hermanos de Venezuela y Nicaragua, con esa ternura y amor en sus cantos, oraciones e inspiraciones que denotan que su fe está puesta en Dios y que no pierden esa esperanza en un mejor futuro para sus países y su gente.

Asimismo, los enfermos y quienes los acompañaban también mostraron su gran fe. Al ver cómo la fuerza de tres chicos levantaba a un joven en silla de ruedas para que viera al Papa Francisco, deja a cualquiera sin palabras.

Me tocó ver también a una joven en silla de ruedas que esperó por tres horas al Papa en la entrada de una universidad en Tumba Muerto. Ella no perdía la fe de verlo; cuando llegó el momento de  percibir el ruido de la  avanzada y el vehículo que transportaba al Sumo Pontífice,  ya muy de cerca, brotaron sus lágrimas de la emoción.

Tenía todo programado para vivir la JMJ 2019, tal vez de una manera distinta,  pero  se lesionó la rodilla,  sin embargo, ello no impidió vivirla a plenitud, solo que lo hizo desde una silla de ruedas.

Compartiendo dones

Durante la JMJ 2019 tuve la oportunidad de servir como voluntario en la Dirección de Comunicación. Como periodista fue maravilloso compartir con colegas de otras naciones la experiencia profesional y la fe, esto lo guardaré por siempre en mi corazón. Lo que más me impactó es que dentro del tiempo de trabajo, hubo oportunidades para detenerse en un momento de oración, en una eucaristía, hasta para una confesión, algo que no se ve en el trabajo rutinario.

Juntos y revueltos

Entre tanto trabajo saqué tiempo para atender a la familia y compartir con ellos la JMJ Panamá 2019. Fue una dicha integrar a mis cuatro hijos y mi esposa. Dios nos sorprende y nos enamora, porque la alegría de los jóvenes peregrinos y de mis hijos me conmovieron y dentro de las catequesis de los obispos aprendí que hay que darle la oportunidad de escucharlos al expresarse sobre cualquier tema y confiar en ellos como el hoy y el futuro de la iglesia. 

La verdad no sé cuándo volveremos a vivir una experiencia como esta; no me arrepiento de haber aprovechado a plenitud, este tiempo que Dios me obsequió, sin merecerlo.  

Colaboración y fotos: Eduardo Mendoza, Periodista

@eduardoramos8607

News Reporter

2 thoughts on “Los 5 recuerdos imborrables que me deja la JMJ Panamá

  1. Agradezco primero a Dios por este regalo tan hermoso de reunirnos como hermanos siendo de diferentes naciones, edades, religiones y condiciones sociales. Y que su presencia se reflejara en la alegría de cada peregrino. A los organizadores, voluntarios, familias de acogida incluso a quienes desde su corazón deseaban dar hospedaje pero tuvieron limitantes.
    La JMJ sin duda ha marcado en la historia de cada uno la halla vivido o no, la presencia de la luz y el Amor de Dios. Siento que de cada uno salió lo bueno o lo malo con lo que nos encontró el Señor, y a cada uno dejo una palabra siempre de Amor, perdón y Humildad.
    Para mi en los días de la jornada el mayor enemigo del hombre tomo sus maletas, se marcho pero con intención de arrancarnos la alegría y la paz de Dios. Es allí donde con animo y convencimiento debemos practicar la frase de nuestro Papa Francisco:»No tengan miedo».
    Ahora toca seguir anunciando el Evangelio y dejar que el Señor actúe en la historia de cada uno.

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